Los beneficios de la ración láctea en la niñez

Lucianito, Luchito. Vení a tomar la leche. No quiero leche mamá. Quiero café. Mi vida, los nenes buenos toman la leche a la tarde. Quiero café. Vos querés leche Luciano. Quiero café. Lo normal es que meriendes con leche. ¿Vos querés ser un nene bueno no? Los nenes buenos son felices. Están siempre contentos. Toma la leche papi. Quiero café. Leche. Café. Leche. Café. Leche.

Obviamente Luciano perdió la batalla, esa fue la primera y la definitiva. Pensaba que no tenia opciones y fue completamentebuenoynormal  hasta esa tarde treinta años después en que se equivocó de taza y tomó de la de Pablo, su compañero de oficina y saltando de la alegría se cayó intencionalmente del balcón.

 Aida Rebeca Neuah

¿HASTA CUÁNDO?

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Nos encontramos inmersos en una línea difusa atravesándonos, que nos paraliza y nos sumerge en un estadio latente, sin vida. Andamos pisando vidrios y tragando sapos. Nos hicieron creer que televisión es igual a felicidad. Que sexo sin amor es placer. Que drogarse es malo si sos pobre. Que casarse es para siempre. Que Dios existe (aunque pasó de ser Padre a Gran Hermano). Que hablar con la verdad es peligroso. Que pensar diferente es subversivo. Que las buenas costumbres no son hipocresía. Que el mundo se divide entre buenos y malos. Que los buenos tienen derecho a matar (para salvar a los otros buenos). Que los malos no tienen derechos. Llegó el momento de decir basta. Son ellos o nosotros. Yo elijo nosotros. ¿Vos?

 Daniel Najnsztejn